Un monitor calibrado es fundamental a la hora de ajustar color en una imagen. Es sobre este dispositivo que tomamos las decisiones críticas y realizamos los ajustes necesarios que luego afectarán a la impresión final de un trabajo.
La calibración de monitores de rayos catódicos (CRT) como así también de cristal líquido (LCD), es la base para manejar el color de manera precisa y confiable dentro de un flujo de trabajo.
El objetivo principal de una calibración es que el monitor sea una referencia válida a la hora de emular una prensa offset o cualquier otro dispositivo de impresión y que además, represente los colores de la manera más exacta posible.